Desde la consulta inicial hasta la reposición de piezas gastadas, cada etapa tiene un motivo. Acá va el recorrido habitual de un taller o una línea de montaje que nos contacta por llaves de tuerca, dados de impacto o torquímetros.
Etapa 1
Día 1
Nos contás qué se va a ajustar: motor naftero, diésel de utilitario, tren delantero, culata o línea de montaje. De ahí sale si el trabajo pide medidas métricas, SAE o ambas, y qué rango de torque hay que cubrir.
Etapa 2
Días 1 a 2
Con el relevamiento en mano, revisamos disponibilidad real de cada medida. Si falta un dado de impacto o un juego de puntas puntual, te lo decimos antes de cotizar y proponemos la alternativa más cercana en el mismo rango.
Etapa 3
Día 2
La cotización separa llaves, dados, torquímetros y cajas organizadoras. Indicamos cuadradante, rango de torque y tipo de acero para que puedas comparar contra lo que ya tenés en el taller sin adivinar.
Etapa 4
Días 3 a 5
Los torquímetros se despachan con su certificado de calibración trazable y estuche rígido. Las cajas se arman con organizador por medida, así reponer una pieza suelta después no obliga a comprar el juego completo.
Etapa 5
Posterior a la entrega
En flotas y talleres con uso intensivo, el desgaste se concentra en las medidas más usadas. Llevamos registro de lo entregado para reponer la pieza puntual y, en torquímetros, recordar la fecha de recalibración.
Un límite práctico: no trabajamos con medidas fuera de catálogo ni adaptamos bocas a torques para los que no fueron mecanizadas. Si el ajuste pide otra cosa, lo decimos en la etapa de relevamiento y no después.
En el taller recibimos consultas parecidas cada semana. Estas son las definiciones y condiciones que aplicamos para que no haya malentendidos al momento de armar un pedido o reponer una pieza.
Una llave de 13 mm no reemplaza a una de 1/2". Si el equipo viene de fábrica en pulgadas, forzar la medida métrica redondea la tuerca y arruina el ajuste. Antes de cotizar pedimos el manual o la ficha técnica del vehículo o máquina.
Los torquímetros se entregan calibrados y con certificado trazable. La calibración no es permanente: en uso intensivo conviene reverificar según horas de trabajo. Un golpe en el vástago o guardarlo con carga aplicada invalida la lectura.
Los dados de impacto de pared gruesa están pensados para pistolas de par alto. No se recomienda usar dados comunes en equipos neumáticos: se fisuran por fatiga y pueden desprender material. Verificá el cuadradante antes de conectar.
Las cajas organizadoras permiten reponer una sola medida sin comprar el juego completo. Para eso necesitamos el código del set y la medida faltante. Las piezas desgastadas por uso intensivo se evalúan caso por caso.
Asesoramos por tipo de vehículo o máquina, no por catálogo genérico. Si el pedido es para una línea de montaje o flota, revisamos primero las medidas que ya usan y las herramientas que están fallando. No cotizamos sin ese dato: evita devoluciones y tiempos muertos.